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Jubilación en el pentágono

Pedro Ripoll - 310 visitas

Cierto día, el Pentágono decide jubilar a tres generales que ya estaban bien entraditos en años. Convocados por el tribunal competente, se les propuso, como contrapartida, una pensión de 100.000 dólares por cada metro que midiesen entre las dos partes de su cuerpo que ellos mismos propusieran.

El primer general decide que el tribunal le tome las medidas desde la planta del pie hasta lo alto de la cabeza. Efectuada la medida por el asistente, se le adjudica una pensión de 183.000 dólares.

El segundo general opta por estirar los brazos hacia los lados, los coloca paralelos al suelo en forma de cruz y pide ser medido desde la punta de los dedos de la mano derecha hasta la punta de los dedos de la mano izquierda.

Tras la medida, se le adjudica una pensión de 205.000 dólares. Llegado el turno al tercero, este general pide ser medido desde la punta del pene hasta los testí¬culos.

Esta opción suscitó gran extrañeza y asombro y no pocas malévolas sonrisas entre los miembros del tribunal, conscientes de la corta distancia que media entre ambas partes de la anatomí¬a varonil.

En un gesto de buena voluntad, el tribunal intenta disuadirlo, pero viendo que el veterano militar se mantení¬a firme en su propuesta, se decide por atender su voluntad.

Le piden que se baje los pantalones y luego los calzoncillos. El asistente encargado de las medidas coloca una punta de la cinta métrica en el extremo del pene y, cuando está comenzando a medir, exclama:

¿Pero ¿dónde diablos están los testí¬culos?

A lo que el general, con gesto impasible y ojos entornados, responde: En Vietnam!!!!

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